Mostrando entradas con la etiqueta emprendedores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta emprendedores. Mostrar todas las entradas

Destino

martes, 23 de febrero de 2010

“Es un tío con suerte, la vida le sonríe y sólo le da cosas buenas. Hay gente que nace de pié, con la fortuna de cara, y la tienen a su lado toda la vida. Los demás, en cambio, nos tenemos que conformar con las migajas. Qué injusto es todo. Mírale, con su cochazo, esa casa tan impresionante, tan famoso y querido por todos”.
¿No os suena esta canción? Achacamos el éxito al azar, a la suerte, que para unos pocos es favorable mientras que para otros parece que no existe. La vida es injusta porque lo que le da a algunos se lo quita a otros muchos, sin ninguna razón aparente. Unos nacen con estrella y otros estrellados. Es el destino, nacemos con un Plan de Ruta ya establecido, al que estamos atados y del que no nos podremos apartar hagamos lo que hagamos. Pobrecitos de nosotros, víctimas inocentes de la maldad de unos dioses malos a los que les encanta hacernos la puñeta.
Aquí merece la pena pararse y pensar un poco: ¿qué es el éxito? Tenemos la tendencia de asociarlo con el dinero, lo que pervierte el verdadero significado de esta palabra. No tiene éxito necesariamente quien gana mucho dinero, o quien consigue la fama (…era tan pobre que no tenía más que dinero…) Tiene éxito quien hace lo que se propone de la mejor manera posible, y con ello, además, consigue una alta satisfacción personal. El éxito debe ser una sensación que nace de ti mismo, no de lo que piensen los demás. Tendrás éxito cuando estés plenamente satisfecho de tus logros y de cómo los has alcanzado, cuando estés seguro de que has entregado todo lo que eres capaz de dar por conseguirlo y de que, además, no has dañado a nadie, al menos intencionadamente, en el intento. Además, no nos equivoquemos, en la vida hay gente que ha triunfado en algún área, que luego son auténticos fracasos en otras. Pienso que el verdadero éxito exige equilibrio entre todos los aspectos que conforman tu existencia, aspectos referentes a tu vida profesional, familiar y de relación con tu entorno. Es alcanzar lo que buscas, conseguir lo mejor para tu trabajo, tus seres queridos y las cosas que te rodean (¡cuidemos nuestro planeta, que se nos puede morir!)
Y, curiosamente, cuando te esfuerzas, cuando lo tienes claro y trabajas duro para conseguirlo, cuando encuentras la felicidad en tu interior, en tu familia y amigos, cuando consigues ese equilibrio, de repente las cosas empiezan a encajar y todo parece más fácil. Entonces nos creemos que un hada mágica nos ha tocado con su varita, cuando lo que en realidad ha sucedido es que aquéllas semillas que has ido plantando durante algún tiempo, han empezado a germinar y a dar frutos.

Hace tiempo, mi admirado Santiago Álvarez de Mon me dijo: “hoy estás construyendo lo que será tu futuro, que será, en gran medida, como quieras tú que sea. Sólo depende de ti”.

Es más cómodo creernos las víctimas, llorar por lo que nos niegan los hados del destino. Pero en realidad, en la grandísima mayoría de las ocasiones, nosotros mismos somos nuestro único verdugo.

JOSE MARIA MATEO

El asesinato de la creatividad

miércoles, 17 de febrero de 2010


Todos nos damos diariamente de frente contra barreras que perjudican o, directamente, destruyen nuestra creatividad. Son esos condicionantes sociales, culturales, ambientales, emocionales o de la propia percepción, que inciden negativamente en nuestra capacidad para generar nuevas ideas. Estamos mediatizados por estas barreras, que en ocasiones se nos imponen desde fuera, pero que, muchas otras veces, somos nosotros mismos quienes las inventamos y/o aplicamos.
Nos falta confianza en nosotros mismos, estamos más pendientes de qué dirán los demás si planteo algo diferente y novedoso, que de soltar nuestra mente para volar por territorios inexplorados, con lo divertido y útil que es casi siempre. Nos da miedo parecer poco inteligentes, nos han enseñado a no equivocarnos (¡niño, eso no se toca!), a no experimentar, y claro, no avanzamos. Vivimos en una sociedad mediocre dirigida por mediocres.
Hace un par de años asistí a una conferencia de Nicolás Negroponte (fundador del MIT Media Lab) sobre creatividad y espíritu emprendedor. En Estados Unidos, una persona que ha iniciado varios negocios sin éxito, pero sigue intentándolo, es un profesional valorado, con iniciativa, un emprendedor valiente que no se deja tumbar. Aquí no, aquí es un fracasado que no encuentra su sitio y que no hace más que perder el tiempo en tontadas, en vez de dedicarse a trabajar. Dios te libre de poner en tu currículum que has creado varias empresas que no han salido adelante: “…mucho cambia usted de empresa, ¿no?...¿qué pasa?¿que no se adapta?..uuuummmm...¡esto no me huele bien!…” dice el sesudo experto en selección al entrevistar al candidato.
- No, si yo adaptarme me adapto muy bien. De hecho me he adaptado a tres proyectos nuevos en diez años….
- ¿Y qué pasa?¿es usted gafe?¿todo se le va a pique?
- Hombre, todo no, mi ilusión, por ejemplo, sigue intacta. Y mis ganas de trabajar duro, y mi experiencia.
- Claro, claro, la ilusión. Vamos a pagar muchas facturas con ilusión… Y sobre la experiencia, mejor ni hablemos. En todo caso, experiencia en fracasos, ¿no?
- ¿Usted conoce el método científico? Ya sabe: prueba y error. Si no lo intentas, no puedes comprobar si estás equivocado. ¿Usted sabía que Edison hizo más de mil prototipos fallidos antes de conseguir una bombilla que funcionara?
- Ni lo sabía ni me interesa un pimiento. Lo que sí le digo es que aquí buscamos gente de éxito, señor mío. Esta es una compañía ganadora en la que no tienen sitio los mediocres.
- ¿Está usted seguro?¿Ni siquiera entrevistando candidatos?
- ¡Angelines!¡Acompañe a este señor a la calle!

Luego te enteras que contrataron a una persona muy estable, poco conflictiva, que llevaba quince años haciendo lo mismo en una empresa muy estable, poco conflictiva, que, por cierto, acababa de quebrar.
Tenemos que enseñar a nuestros niños que las cosas se consiguen con esfuerzo, sacrificio, valentía y espíritu innovador, y, sobre todo, que se consiguen sólo cuando lo intentas. Fomentar su creatividad, alentar sus esfuerzos por probar cosas nuevas, aunque nos suenen extrañas (sin olvidar nuestro papel protector, por supuesto, no todo lo que se les ocurre probar es sensato. Los bebés no vuelan cuando los tiras desde una litera, ¿eh, María?). Que tengan objetivos, que sueñen con metas, por muy inalcanzables que parezcan. Que lo intenten, y si no lo consiguen o, por el camino descubren que eso no es lo que quieren, animarles a buscar otras nuevas, por muy utópicas que parezcan.


"Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar."
Eduardo Galeano

(Gracias Valdano, cuánto aprendí contigo)

Y aplicarnos nosotros el cuento, claro.

JOSÉ MARÍA MATEO